A partir de este viernes 2 de enero, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) comenzará a aplicar una nueva metodología para medir la inflación, con una canasta de consumo actualizada que busca reflejar de manera más precisa los gastos reales de los hogares argentinos.

El cambio implica dejar atrás la base construida sobre la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2004/2005 y adoptar una muestra correspondiente al período 2017/2018. Si bien todavía existe un desfase temporal, desde el organismo consideran que la actualización mejora sustancialmente la representatividad del índice.
Uno de los principales cambios es la mayor incidencia de los servicios dentro de la canasta, un rubro que hoy ocupa una porción creciente del ingreso familiar. También se incorporan gastos que hace dos décadas no tenían peso significativo, como telefonía móvil, internet y plataformas de streaming de música y películas.
La nueva metodología amplía el relevamiento a unos 500.000 precios, un 56% más que el esquema anterior, y suma 24.000 informantes en todo el país. Además, la recolección de datos será completamente digital, lo que permitirá mayor trazabilidad y un procesamiento más ágil de la información.
Si bien el nuevo sistema ya fue aprobado internamente y elevado al Poder Ejecutivo, el Gobierno decidió postergar su implementación hasta el inicio de 2026. La inflación de diciembre de 2025, que se difundirá el 13 de enero, todavía se calculará con la metodología anterior. El primer IPC con el nuevo esquema se conocerá el 11 de febrero.
El cambio genera suspicacias debido a la falta de difusión de los detalles técnicos y a la ausencia de un mecanismo de empalme entre ambos índices. El IPC es un indicador central para la economía, ya que impacta en jubilaciones, planes sociales, tarifas, contratos, deuda pública y el régimen de bandas cambiarias.
Consultoras privadas estiman que la inflación de diciembre cerró cerca del 2,5%, impulsada principalmente por el aumento en los precios de los alimentos, especialmente la carne. La mayor ponderación de los servicios en la nueva canasta abre interrogantes sobre la evolución del índice en los primeros meses de 2026.



