Las manifestaciones contra la crisis económica se extendieron a casi todo el país y ya llevan más de diez días. Organizaciones de derechos humanos denuncian al menos 20 fallecidos y un apagón masivo de internet.

Las protestas en Irán se intensifican y ya alcanzan a 31 de las 38 provincias del país, en un contexto de fuerte crisis económica, inflación y represión estatal. Aunque el gobierno iraní no difundió cifras oficiales, organizaciones de derechos humanos citadas por AFP y Reuters denuncian que ya se registraron más de 20 muertos desde el inicio de las manifestaciones.
El conflicto comenzó el 28 de diciembre, impulsado inicialmente por comerciantes y sectores afectados por el deterioro económico, el desplome del rial y una inflación que superó el 52% al cierre de 2025. En las últimas horas, el grupo NetBlocks informó un apagón masivo de internet en todo el país, una medida que suele acompañar episodios de represión interna.
En ese marco, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que podría intervenir si el gobierno del ayatolá Alí Jamenei continúa reprimiendo las protestas. Estados Unidos e Israel respaldaron públicamente las manifestaciones y advirtieron que Irán podría ser “golpeada muy duramente” si se registran más muertes.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, expresó su apoyo al “pueblo iraní y sus aspiraciones de libertad y justicia”, y sostuvo que el país podría estar atravesando un momento decisivo. A ese respaldo se sumó el del príncipe heredero Reza Pahlavi, quien instó a la población a salir a las calles y advirtió que la represión “no quedará sin respuesta”.
Desde Teherán, el ministro de Exteriores Abás Araqchí aseguró que Irán está “preparado” ante posibles ataques de Estados Unidos o Israel, aunque afirmó que su país no desea una guerra y mantiene abierta la posibilidad de negociaciones basadas en el respeto mutuo.



