La ONU, el Vaticano e Israel manifestaron su preocupación por la escalada de violencia y pidieron moderación y diálogo.

Organizaciones de derechos humanos denunciaron que la represión de las protestas en Irán dejó al menos 538 personas muertas y más de 10.600 detenidas. La información fue difundida por la agencia HRANA, que advirtió que las cifras podrían ser mayores debido al apagón informativo.
En medio de la crisis, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó su apoyo a los manifestantes. Desde Teherán, autoridades advirtieron que Estados Unidos e Israel serían “objetivos legítimos” ante cualquier ataque.



