El Gobierno nacional impulsa el tratado como una apertura histórica, pero especialistas advierten que profundiza la dependencia y expone a la industria y las economías regionales.

Este viernes se firmó en Asunción el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, uno de los tratados comerciales más grandes del mundo. El presidente Javier Milei celebró el entendimiento como un paso clave hacia la apertura económica, aunque las advertencias sobre sus consecuencias no tardaron en aparecer.
El acuerdo abarca cerca del 25% del PBI mundial y un mercado de más de 750 millones de personas. Sin embargo, distintos analistas señalan que el tratado consolida un esquema desigual, donde los países sudamericanos abren sus mercados mientras la Unión Europea mantiene mecanismos de protección para sus sectores estratégicos.
En Argentina, el impacto podría sentirse con fuerza en la industria, las pymes y las economías regionales. En provincias como Córdoba, la apertura sin herramientas de resguardo amenaza la producción local y el empleo.
Mientras Milei insiste en que el Mercosur fue un “obstáculo” para el desarrollo, sectores productivos advierten que el Gobierno apuesta a una inserción internacional basada en la primarización y la pérdida de soberanía económica, sin políticas de compensación para los sectores más vulnerables.



