Una intensa actividad del Sol encendió alertas globales por posibles impactos en satélites, comunicaciones y redes eléctricas.

La Tierra atraviesa uno de los episodios de actividad solar más intensos de los últimos 22 años. Una potente eyección de masa coronal, provocada por una llamarada solar de clase X, desencadenó una tormenta geomagnética que activó alertas globales.
Organismos internacionales advirtieron sobre posibles impactos en satélites, sistemas de navegación, comunicaciones y redes eléctricas. El fenómeno alcanzó niveles que no se registraban desde 2003 y obligó a operadores de infraestructuras críticas a revisar protocolos de seguridad.

Uno de los efectos más visibles fue la aparición de auroras en latitudes inusuales, un espectáculo poco frecuente que pudo observarse en distintas regiones del planeta.
Especialistas señalaron que, si bien no se esperan interrupciones masivas para la población, la actividad solar extrema expone la dependencia tecnológica de la vida moderna y la necesidad de sistemas de prevención ante eventos naturales de gran escala.



