La ciudad de Nueva York registró la peor ventisca en una década, con acumulaciones de hasta 70 centímetros de nieve y más de 5.000 vuelos cancelados. Se declaró el estado de emergencia.

Una tormenta invernal extrema, producto de un fenómeno de “bombogénesis” o “ciclón bomba”, dejó a Nueva York bajo un manto blanco con acumulaciones récord que alcanzaron los 70 centímetros en sectores de Queens y Brooklyn, y cerca de 50 centímetros en Central Park.
El alcalde Zohran Mamdani declaró el estado de emergencia y restringió la circulación vehicular no esencial para facilitar el trabajo de más de 700 máquinas quitanieves.
Las consecuencias fueron inmediatas:
- Más de 5.000 vuelos cancelados en los aeropuertos JFK, LaGuardia y Newark.
- Suspensión total de clases presenciales y virtuales.
- Cerca de 200.000 hogares afectados por cortes de energía debido a ráfagas de hasta 112 km/h.
Las condiciones de “whiteout” obligaron al cierre temporal de puentes y autopistas, mientras equipos municipales trabajaban para restablecer servicios.
Meteorólogos explicaron que la caída abrupta de presión atmosférica en menos de 24 horas intensificó la tormenta, convirtiéndola en la más severa de la última década en la ciudad.



