La empresa Brear transformó la resina del árbol de brea en un ingrediente funcional para la industria alimentaria con apoyo de la Provincia y el INTI. El proyecto busca generar empleo rural y proteger el bosque nativo del norte argentino.

El emprendimiento Brear desarrolló un modelo de innovación tecnológica basado en la resina del árbol de brea, una especie nativa del norte argentino, con el objetivo de transformarla en un ingrediente funcional para la industria alimentaria. El proyecto, impulsado inicialmente por Leonidas Gastón Cordi en Recreo, Catamarca, nació de una problemática estructural: la falta de alternativas laborales en zonas rurales y la degradación del bosque nativo por la producción de leña y carbón.
Más tarde se sumó Alison Acosta, emprendedora oriunda de Balnearia, norte de Córdoba, quien aportó una estrategia de desarrollo para llevar la iniciativa a una nueva etapa. «El proyecto nace al observar que el único ingreso de muchas familias rurales provenía de actividades que degradaban el monte. La brea es una especie nativa, resiliente, que vuelve a crecer, y entendimos que ahí había una oportunidad para producir sin destruir», explicó.
El punto de inflexión llegó con el Voucher de Innovación Colaborativa de la Agencia Córdoba Innovar y Emprender, que financió pruebas de concepto y obligó al equipo a ordenar sus procesos y definir nichos concretos de aplicación. «El voucher fue mucho más que un apoyo económico. Nos obligó a ordenarnos, a bajar hipótesis y a decidir en qué aplicaciones tenía sentido avanzar primero», sostuvo Acosta.
El aliado técnico del proyecto fue el INTI, que aportó laboratorios, planta piloto con spray dryer y personal especializado. Las pruebas permitieron definir parámetros precisos de filtrado, secado y acondicionamiento, y derivaron en la elaboración de un manual técnico de industrialización. «Si íbamos directo a industria, cada ensayo implicaba arriesgar cientos de kilos de materia prima», explicó Acosta sobre el valor del trabajo en escala laboratorio.
El proceso también implicó una revisión conceptual del producto. «Dejamos de pensarnos como sustituto de un producto importado y empezamos a trabajar sobre lo que realmente somos: un ingrediente innovador, de origen vegetal, con alto contenido de fibra y sin sabor residual», detalló. Con las bases técnicas consolidadas, Brear avanza ahora en una etapa de escalamiento con impacto territorial, ambiental y social. «Si las comunidades pueden vivir de este recurso, van a ser las primeras en protegerlo. Ese es el impacto que buscamos», concluyó.



