La fábrica de Topper en Aguilares, Tucumán, atraviesa una crisis crítica que amenaza con hacer desaparecer la marca en el país. El deterioro se agrava junto al de Lácteos Verónica y Electrolux, en un contexto de desindustrialización generalizada.

La empresa Topper está al borde de cerrar su única planta de producción en Argentina, ubicada en Aguilares, Tucumán. Desde la asunción de Javier Milei, la compañía despidió a 150 trabajadores en distintas etapas: 120 en 2024 y otros 23 en febrero de 2025. La fábrica, donde se producen tanto el calzado como la indumentaria de la marca, es el sostén de toda la operación local.
El deterioro comenzó a intensificarse en 2024 en un contexto de apertura importadora que afectó a diversas ramas de la industria nacional. El caso de Topper no es aislado: en las últimas semanas también se agravó la situación en Lácteos Verónica y en Electrolux, empresas que atraviesan procesos similares de cierres, suspensiones y planes de retiro voluntario que reflejan el deterioro generalizado de la actividad manufacturera en el país.
La planta de Aguilares es estratégica para la marca porque concentra toda la producción nacional de calzado e indumentaria. Su eventual cierre implicaría la desaparición de Topper como marca de producción local y pondría en riesgo los puestos de trabajo restantes.



