El cierre de la Fábrica Argentina de Porcelanas Armanino, que cubría el total de la producción nacional y el 70% del consumo, llevó al Gobierno a suspender por seis meses las medidas antidumping que protegían al sector. Los aisladores son clave para la red eléctrica nacional.

Una postal de la Argentina actual: el Gobierno suspendió por seis meses las medidas antidumping que protegían la producción nacional de aisladores de porcelana, luego de que cerrara la Fábrica Argentina de Porcelanas Armanino, el único establecimiento del país que fabricaba ese producto. La decisión quedó plasmada en la Resolución 345/2026 del Ministerio de Economía, publicada en el Boletín Oficial.
La empresa Armanino cubría el ciento por ciento de la producción nacional de aisladores de porcelana y abastecía alrededor del 70% del consumo aparente del país. Tras su cierre, que incluyó el remate de toda su maquinaria, el Gobierno concluyó que mantener las medidas de protección resultaba innecesario y que su continuidad podría obstaculizar el abastecimiento de insumos críticos para la red eléctrica nacional.
A partir de ahora se abre el proceso de ingreso de productos originarios de Brasil, China y Colombia. Los aisladores de porcelana son componentes esenciales del sistema eléctrico nacional, ya que su producción mitiga fugas de electricidad y asegura el funcionamiento seguro de la red de distribución energética.
La medida refleja una dinámica que se repite en varios sectores de la industria nacional: el cierre de una empresa productora local seguido de la apertura a la importación para cubrir el abastecimiento, en un contexto de política comercial que prioriza la desregulación y la competencia externa.



