En una cumbre en Bruselas, los 27 países de la Unión Europea desestimaron el pedido del presidente estadounidense de proteger militarmente el paso del petróleo por Ormuz. España calificó la guerra de «ilegal» y Austria afirmó que Europa «no se dejará chantajear».

Los líderes de la Unión Europea reiteraron este jueves en Bruselas su decisión de no participar en las operaciones militares impulsadas por Estados Unidos e Israel en Medio Oriente y rechazaron el pedido del presidente Donald Trump de enviar tropas para proteger el estrecho de Ormuz, ruta crucial para el comercio global de petróleo y gas.
La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, fue directa: «No hay apetito entre los líderes para ampliar la fuerza naval europea en el mar Rojo ni para participar en el conflicto de ninguna otra manera». El canciller austriaco Christian Stocker fue aún más contundente: «Europa no se dejará chantajear para unirse a las acciones militares en la región. La intervención en el estrecho de Ormuz no es una opción para Austria en ningún caso».
El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, fue el líder más crítico con la guerra. «Estamos en contra de esta guerra porque es ilegal», afirmó, destacando el daño causado a los civiles y las repercusiones económicas globales. El canciller alemán Friedrich Merz, en tanto, condicionó cualquier ayuda militar a que las hostilidades cesen: «Solo podemos comprometernos cuando las armas callen».
La cumbre, que inicialmente iba a centrarse en el préstamo a Ucrania, quedó dominada por la crisis energética derivada del conflicto. «La crisis energética nos preocupa enormemente. Los precios ya eran elevados antes de la guerra y el conflicto generó un nuevo aumento significativo. Si esto se convierte en algo estructural, enfrentaremos problemas graves», advirtió el primer ministro belga Bart De Wever. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, subrayó que la UE debe construir su propia capacidad de producción energética como única garantía de seguridad.



