El régimen anunció la reducción de frecuencias de autobuses y trenes interprovinciales. La OMS alertó que la crisis energética elevó el riesgo de dengue, malaria y chikungunya, con más de 11.000 niños esperando cirugías.

El Ministerio de Transporte de Cuba anunció nuevas restricciones a los servicios de pasajeros y cargas ante la aguda crisis de combustible que atraviesa la isla, agravada por el bloqueo petrolero de Estados Unidos y la ausencia de suministro venezolano tras la captura del ex dictador Nicolás Maduro. Las rutas de autobuses entre La Habana y las cabeceras provinciales se reducirán a tres frecuencias semanales, mientras que los trayectos hacia ciudades orientales como Manzanillo y Baracoa se programarán una vez por semana. Los trenes nacionales, a partir de mediados de junio, partirán cada dos semanas hacia las provincias del oriente cubano.
La crisis energética tiene consecuencias devastadoras en el sistema de salud. La Organización Mundial de la Salud informó que la falta de combustible provocó el retraso de al menos 100.000 cirugías, de las cuales más de 11.000 corresponden a niños. Altaf Musani, representante de la OMS, advirtió sobre el aumento del riesgo de enfermedades transmitidas por vectores como dengue, malaria y chikungunya, con impacto particular en la atención a mujeres embarazadas. «El combustible tiene un impacto directo en el riesgo para la salud pública», señaló.
La crisis se suma a los efectos del huracán Melissa de octubre de 2025, con un plan de asistencia internacional que solo recibió menos del 30% de los fondos necesarios. Washington mantiene la presión sobre el régimen de Díaz-Canel, condicionando cualquier alivio a reformas económicas y políticas profundas que La Habana rechaza. El director de la CIA, John Ratcliffe, se reunió esta semana con altos funcionarios del régimen en La Habana, en un encuentro fotografiado y publicado por la propia agencia estadounidense.



