Paz llamó al diálogo mientras se registraban 66 puntos de bloqueo en el país. La Cámara de Diputados derogó la ley que restringía la participación del Ejército en conflictos internos, abriendo la puerta a una escalada.

Bolivia entra en una fase crítica de su crisis política. Este miércoles el presidente Rodrigo Paz llamó al diálogo a los manifestantes que mantienen decenas de bloqueos en todo el país, mientras el Congreso derogó la ley que imponía restricciones a la intervención de las Fuerzas Armadas en conflictos internos, abriendo la posibilidad de que el Ejército salga a las calles.
La Cámara de Diputados anuló la Ley de Estado de Excepción de octubre de 2020, que reglamentaba los límites de la intervención militar. El presidente la promulgó horas después. El ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, no descartó declarar el estado de excepción, aunque expresó cautela: «Es un instrumento que será evaluado según la oportunidad y la necesidad.»

Según Brújula Digital, este miércoles se registraron 66 puntos de bloqueo en el país. Sindicatos campesinos marcharon en La Paz exigiendo la renuncia de Paz, mientras conductores de la capital realizaban una huelga indefinida por el desabastecimiento de combustible. La carestía de productos básicos se extiende a Oruro, Potosí y Cochabamba.
En paralelo, el vicepresidente Edmand Lara, autodeclarado opositor al Gobierno, participó en una mesa de diálogo en El Alto con representantes legislativos, de la Iglesia y de organismos de derechos humanos, mientras el Ejecutivo instaló el Consejo Económico y Social como espacio de negociación. Paz insiste en el diálogo pero advierte que no negociará con quienes usen la violencia.



