Un informe de Perspectivas Sociales revela que los cordobeses administran tres escaseces al mismo tiempo: dinero, energía mental y el permiso para disfrutar. Las ventas en la ciudad cayeron un 23% interanual.

Ir al supermercado se convirtió en una experiencia desgastante para la mayoría de los cordobeses. Así lo revela el Informe de consumo masivo y alimentos 2026, realizado por Perspectivas Sociales por encargo de la agencia Smith. El 77% de los encuestados reconoció desgaste mental en el proceso de compra, el 79% afirmó mirar y comparar más antes de decidir, el 74% siente que tiene que elegir mejor en qué gastar y el 59% experimenta fatiga de consumo.
El informe concluye que el consumidor cordobés ya no administra una sola escasez sino tres simultáneamente: el dinero, la energía mental y el permiso para disfrutar. Los gustos se siguen dando, pero bajo un estricto control y con justificación. El consumo no responde solo al bolsillo del presente, sino a la expectativa del futuro: si ese futuro es incierto, quienes tienen algo extra no gastan por miedo a necesitarlo después.
Los datos del Centro de Almaceneros de Córdoba confirman la gravedad del cuadro: seis de cada diez familias no lograron cubrir la Canasta Básica Alimentaria en abril, más de la mitad redujo la cantidad de comidas diarias y nueve de cada diez hogares recurrieron al crédito o al fiado para alimentarse. Las ventas en la ciudad cayeron un 23% interanual y los comercios de proximidad registraron una baja del 8,5%.
El ajuste alcanza a todos los sectores pero con mayor intensidad en los más bajos. El 58% redujo gastos en ropa y calzado, el 55% en salidas y entretenimiento y el 43% en delivery. Solo seis de cada diez hogares están más ajustados que hace un año, y solo tres de cada diez dicen llegar a fin de mes relativamente bien.



