El ataque al aeropuerto de Niamey fue reivindicado por JNIM, vinculado a Al Qaeda, y marca el segundo golpe al mismo objetivo en el año. Analistas advierten que los grupos terroristas están cambiando de estrategia para controlar centros urbanos en toda la región.

Recientes ataques en centros urbanos del Sahel africano muestran una nueva estrategia de los grupos yihadistas que buscan expandir su influencia más allá de las zonas rurales. El ataque más reciente tuvo lugar en el aeropuerto internacional Diori Hamani de Niamey, capital de Níger, donde murieron 11 soldados y dos civiles. El hecho fue reivindicado por JNIM, el grupo yihadista más poderoso de la región con vínculos con Al Qaeda, y marca el segundo ataque al mismo objetivo en lo que va del año.
Los analistas señalan que los grupos armados, tanto los respaldados por Al Qaeda como los vinculados al Estado Islámico, intensificaron sus ataques durante el último año buscando expandir su influencia en Níger, Burkina Faso y Mali, todos bajo gobiernos de juntas militares que rompieron con sus socios occidentales y buscaron nuevas alianzas, incluso con Rusia. Ese cambio en el panorama de seguridad generó un vacío que los grupos yihadistas están aprovechando.
La ubicación estratégica de Níger, en la intersección de múltiples zonas de conflicto limítrofes con Mali, Burkina Faso, Nigeria y Chad, lo convierte en un punto focal para la competencia entre estos grupos. Investigadores advierten que el control de su territorio es crucial para la influencia regional de JNIM y que cualquier pérdida podría poner en riesgo su posición en los países vecinos.



