La Guardia Revolucionaria anunció ataques contra radares, sistemas Patriot y centros de comunicaciones. Trump advirtió que EE.UU. podría atacar la instalación subterránea de Pickaxe. Washington lleva diez días consecutivos atacando objetivos iraníes.

La escalada del conflicto entre Irán y Estados Unidos sumó un nuevo y grave capítulo. La Guardia Revolucionaria Islámica anunció una serie de ataques con misiles y drones contra instalaciones militares norteamericanas en Bahréin y Kuwait, dirigidos principalmente contra radares, sistemas de defensa aérea y centros de comunicaciones estratégicos.
En Bahréin, Irán aseguró haber destruido un sistema de radar y defensa en Al Muharraq y alcanzado un sistema antiaéreo Patriot en Al Rifa. En Kuwait, reivindicó ataques sobre un radar de largo alcance, un centro de comunicaciones, el hangar de drones MQ-9 en la base Ali Al Salem y la base Ahmed Al Jaber, donde habría alcanzado sistemas Patriot, radares y equipos de comunicación satelital. Hasta el momento, Estados Unidos no había confirmado oficialmente los daños.
En respuesta, Donald Trump endureció su postura y advirtió que las fuerzas estadounidenses podrían atacar «muy pronto» la instalación nuclear subterránea de Pickaxe, ubicada en el centro de Irán y destinada, según Teherán, al ensamblaje de centrifugadoras avanzadas. «Muy probablemente atacaremos esa zona muy pronto. Y no hay nada que ellos puedan hacer al respecto», afirmó. El mandatario también descartó por ahora retomar negociaciones con Irán. «Quieren reunirse desesperadamente porque están siendo diezmados», sostuvo. Hasta el lunes, las fuerzas estadounidenses llevaban diez días consecutivos atacando objetivos iraníes.
Por su parte, los Houthis de Yemen comunicaron a compañías navieras que los buques que operen con puertos saudíes podrían ser considerados objetivos militares, ampliando las restricciones que antes aplicaban solo a naves vinculadas con Israel y EE.UU. Trump restó importancia a esta amenaza pero advirtió que actuarán si la situación cambia.



