En el Día Internacional del Videojuego, World —la red de humanos más grande del mundo— se suma a la conversación sobre el impacto de los bots en videojuegos y la necesidad de preservar la interacción humana en el ecosistema gamer.
La inteligencia artificial ha revolucionado el gaming, mejorando gráficos, personalización y conectividad. Pero también ha contribuido a la proliferación de bots que alteran rankings, obtienen ventajas injustas y dañan la confianza entre jugadores. En este contexto, proteger la esencia humana del gaming es una prioridad.
Una amenaza al fair play
Según una encuesta de Tools for Humanity realizada a través de World App, 9 de cada 10 gamers argentinos se han enfrentado a bots en partidas multijugador. El 80% desea saber si está compitiendo contra uno. Además, 7 de cada 10 afirman que los bots arruinan la experiencia general de juego.
La mayoría cree que los bots facilitan trampas y otorgan ventajas desleales. Esta creciente inquietud llevó a World a promover soluciones que restauren la confianza.
World ID: tecnología para proteger la experiencia humana
World propone World ID, una herramienta que permite verificar que detrás de cada cuenta haya una persona real, sin comprometer la privacidad. Este sistema de prueba de humanidad anónima permite:
- Garantizar interacciones humano a humano en el juego online.
- Proteger la privacidad, sin compartir información personal.
- Ofrecer una experiencia fluida y sin fricciones.
“El fair play está en el corazón del gaming. Con World ID, las comunidades pueden proteger la competencia humana sin sacrificar la privacidad”, expresó Martín Mazza, Gerente Regional de Tools for Humanity para América Latina.
Alianzas por un gaming más humano
En 2025, World consolidó alianzas estratégicas con referentes del gaming global como Razer en Estados Unidos, KRÜ en Argentina y Fenavide en México. El objetivo: llevar la prueba de humanidad a gamers de todo el mundo y asegurar entornos justos y confiables.
En una industria que evoluciona rápidamente, World apuesta por reforzar los lazos humanos detrás de cada partida. Porque el verdadero juego comienza cuando sabés que hay una persona real del otro lado.