✍️ Columna de opinión – Carolina Mondino – Asesora Productora de Seguros

Luego de años de trabajo técnico impulsado por la Fundación Visión Cero, la provincia de Córdoba aprobó una serie de modificaciones en su Ley de Tránsito con un objetivo central: reducir siniestros viales y salvar vidas.
Entre los cambios más relevantes se incorpora formalmente el uso de luces diurnas en rutas y tramos interurbanos, una medida clave para mejorar la visibilidad en condiciones de baja luz. Aclaración importante: las luces bajas continúan siendo obligatorias, marcando un cambio de criterio que apunta a una conducción más preventiva y consciente.
En línea con el concepto de que controlar mejor también previene, la ley habilita el uso de actas digitales, controles remotos y pruebas técnicas con tecnología, herramientas que permiten una fiscalización más eficiente y la posibilidad de intervenir antes de que ocurra un siniestro.
Las conductas peligrosas ahora tienen consecuencias más severas. Circular sin seguro, exceder los límites de velocidad, fugarse de un siniestro o conducir de manera temeraria pasan a ser consideradas faltas graves y muy graves, con sanciones más duras.
Un punto clave es la incorporación de la reiterancia como agravante: reincidir en conductas de riesgo ya no es un detalle menor. Repetir una infracción aumenta la sanción incluso si la falta anterior aún no quedó firme.
Además, la ley refuerza el eje educativo. No solo habrá multas, sino también trabajos comunitarios, cursos obligatorios y programas de educación vial, en sintonía con el enfoque del Sistema Seguro, que entiende que el error humano existe, pero que el sistema debe minimizar sus consecuencias.
Estos cambios marcan un avance significativo hacia una movilidad más segura, donde la prevención, el control y la educación trabajan juntos para proteger la vida.



