La Fábrica Argentina de Porcelanas Armanino, en Monte Grande, ya liquidó sus instalaciones y remató su equipamiento. Cubría el 100% de la producción nacional y el 70% del consumo de un insumo clave para la red eléctrica.

Tras casi nueve décadas de actividad, cerró definitivamente la Fábrica Argentina de Porcelanas Armanino, con sede en Monte Grande, que ya completó la liquidación de sus instalaciones y el remate de su equipamiento. La empresa era la única productora nacional de aisladores de porcelana, insumos esenciales para el funcionamiento seguro del sistema eléctrico, y cubría el 100% de la producción argentina y alrededor del 70% del consumo aparente del país, según la Cámara de la Industria Electrónica.
El cierre deja a Argentina sin producción local de un componente crítico para la infraestructura energética, obligando al país a depender exclusivamente de proveedores externos. Ante esa situación, el Ministerio de Economía ya dispuso medidas para evitar el desabastecimiento, abriendo la importación del insumo desde distintos orígenes.
El caso se suma a una serie de cierres industriales que se vienen registrando en distintos sectores productivos en el marco de la apertura importadora impulsada por el Gobierno de Javier Milei, que afecta la ecuación económica de numerosas empresas manufactureras locales.



