La Autoridad Regulatoria Nuclear emitió un protocolo federal. El decano de la Famaf de la UNC explicó que se trata de un material de uso médico habitual, en forma de gel dentro de una cápsula, y que no causa daño por simple contacto. Si alguien lo encuentra, no debe tocarlo y debe llamar a la Policía.

La desaparición de una fuente radiactiva de cesio-137 en la ciudad de Rosario motivó la emisión de una alerta nacional por parte de la Autoridad Regulatoria Nuclear. El material, utilizado para la calibración y verificación de equipos de medicina nuclear, fue visto por última vez el viernes 12 de junio sobre una mesada dentro de un laboratorio. Se encontraba almacenado en un recipiente cilíndrico de plomo de aproximadamente 12 centímetros de alto y 10 de diámetro.
Pedro Pérez, decano de la Facultad de Matemáticas, Astronomía, Física y Ciencias de la Computación de la UNC y especialista en física aplicada a la medicina nuclear, llamó a la calma. «No se trata de un desastre nuclear, se ha perdido un elemento que es de uso común y no hay que dejarse llevar por noticias alarmistas», explicó. A diferencia del caso de Goiânia en Brasil, donde el cesio era polvo y se dispersó fácilmente, en este caso se encuentra en forma de gel dentro de una cápsula que impide su dispersión en el aire. «No causa daño por el simple contacto o por compartir un espacio físico», aclaró.
Pérez señaló que si alguien encuentra la cápsula probablemente la identifique porque emite una luz azul. En ese caso, la indicación es no tocarla, alejarse y reportar de inmediato a la Autoridad Regulatoria Nuclear o a la Policía. Si está en su recipiente de plomo, debe mantenerse tapado. El decano advirtió sobre la desinformación en redes: «He visto gente muy preocupada porque estas cosas asustan y conducen a discursos en contra de lo nuclear que son muy infundados.»



