El jefe de Gabinete publicó en X una larga carta en la que se declaró víctima de una persecución mediática. Pero al intentar defenderse listó acusaciones nuevas: granjas cripto con la Custodia Presidencial, contratos falsos de su esposa con el Estado, sociedades en Uruguay y gastos pagados con fondos públicos.

Manuel Adorni renunció como jefe de Gabinete mientras la mayoría de los argentinos seguía el partido de la Selección contra Jordania. Lo hizo a través de una larga carta publicada en X, en la que se presentó como víctima de «interminables ataques mediáticos» y sostuvo que «me han tratado de delincuente y corrupto sin un solo hecho de corrupción sobre mis espaldas.»
Sin embargo, al intentar defenderse, Adorni mencionó una lista de supuestos delitos que hasta ese momento no formaban parte de la discusión pública: «viajes que nunca existieron», «gastos astronómicos y suntuosos», «contratos inexistentes y falsos de mi mujer con el Estado o con empresas públicas», «mansiones y autos lujosos», «granjas cripto operadas en complicidad con la Custodia Presidencial», «nepotismo», «gastos personales pagados con fondos públicos», «sociedades en Uruguay» y «cirugías estéticas de miles de dólares.» El caso original giraba sobre la inconsistencia entre su patrimonio y sus ingresos, pero la carta sumó acusaciones nuevas que abrieron más frentes de los que cerró.
El consultor político Mario Riorda lo sintetizó: «Solo el amateurismo puede explicar la redacción de esta carta. Debiera intentar cerrar temas y encuadres. Esta carta, en cambio, sigue abriendo frentes.» Villarruel ironizó con un posteo: «Solo entré para leer los comentarios.» Patricia Bullrich publicó sin nombrar a Adorni: «La confianza y la ética son fundamentales para profundizar el cambio.» Adorni cerró los comentarios de su cuenta de X tras publicar la renuncia.



