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Ciudad de Córdoba

Atacaron a tiros un Centro de Rehabilitación de Oberlin

El padre denunció que esta vez su fundación sufrió un ataque con disparos de escopetas. Aunque, el espacio sufre robos constantes, afirmó que esta agresión es diferente.

El cura Mariano Oberlin realizó en redes un extenso posteo, en el que denuncia un ataque a tiros y critica la pasividad policial. 

Los hechos ocurrieron el martes 14 a la tarde, cuando la fundación del padre Oberlin sufrió un ataque en el centro de rehabilitación de adicciones que funciona en Campo de la Ribera.

Según la publicación, un hombre se asomó por la tapia alrededor de las 16 horas y realizó disparos con una escopeta recortada. Luego, huyó en un auto.

“Gracias a Dios no le pegó a ningún chico. Lo que más nos angustió es que el que tipo hizo esto a 60 metros de una casilla de la Policía”

Y agregó «esto ocurrió a 40 metros de una de las casillas policiales de la Costanera», «en su huida, el auto pasó por en frente de la escuela, en donde había cuatro policías custodiando la salida de los chicos. Ahí mismo esquivó a un colectivo al que casi choca, e inmediatamente esquivó a una palita mecánica nuestra en la que venía de trabajar en la limpieza del basural uno de los chicos de nuestra comunidad».

La fiscal del distrito 2 turno 1 Lourdes Quagliatti investiga el caso. No descarta que estén involucrados más de una persona. Por el momento, no hay personas identificadas o imputados.

Además, el cura Oberlin contó que siempre son víctimas de robos constantemente, pero en muchos casos no realizan la denuncia porque los agresores son personas con consumos problemáticos. 

“En el barrio la mayoría de la gente quiere vivir dignamente. Pero hay un par de matones que saben que son absolutamente impunes. Cada vez que hemos publicado algo, ahí viene el zarandeo. Hay un mundo de clandestinidad, que reciben un poco de cámaras y se ponen nerviosos”, dijo.

Manifestó también que el accionar de la Policía que va de una impasividad absoluta a detenciones por portación de rostro. 

Hay que encontrar un punto medio. No hace falta poner un policía en cada esquina. Hay que hacer un poco de inteligencia. Ver quiénes son los que manejan esto. ¿Quiénes son los que les dan armas a los chicos para robar? ¿Quiénes son los que mayorean con la droga?”, explico.
«Si no confrontamos a quienes pretenden adueñarse del barrio, llegará un momento en el que va a ser muy difícil volver atrás. La gran mayoría de la gente de nuestros barrios quiere vivir digna y honesta; si dejamos que a los parámetros de convivencia los impongan un par de matones (que no son más que eso: un par, o unos pares, pero no más), estaremos condenando a las generaciones que vienen», concluyó.