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Opinión

Pandemia: después de Ómicron, ¿vendrá la normalidad?

Ómicron comienza a ceder y algunos expertos creen que ya es tiempo de convivir con el virus,otros advierten que el coronavirus puede guardar más sorpresas.

El asedio de Ómicron no será para siempre. En otros países, que sufrieron antes el avance de esta variante, su impacto duró dos meses. Con el descenso de los casos de Covid-19, las autoridades comienzan a desactivar medidas.

Desde ayer, Inglaterra abandona su plan de contingencia frente a Ómicron y ya no controlará el uso del barbijo ni el pase sanitario.

A mediados de diciembre, cuando Ómicron ingresó a Argentina, se diagnosticaban unos 2.500 casos diarios de promedio. La cifra trepó rápidamente hasta superar los 100 mil casos un mes después.

Pero Córdoba parece haber superado el pico y los casos comienzan a bajar. Y es probable que en Argentina eso ocurra pronto. Las recientes medidas impuestas por el Gobierno de Córdoba quizás sean el ataque final contra Ómicron. A finales de febrero esta ola ya podría haber terminado.

Después de Ómicron

¿Qué pasará después? Los expertos están divididos. Para algunos Ómicron es la última estocada del coronavirus en su forma pandémica. Es tiempo de empezar a normalizar nuestras vidas. Volver a las reuniones y eventos sin aforos, reservar los testeos para casos puntuales y conservar los barbijos para lugares y personas de alto riesgo.

Otros especialistas piensan que es apresurado decretar el fin de la pandemia y que el coronavirus puede sorprender con una nueva variante que otra vez ponga en jaque al mundo.

Viviana Ré, viróloga del Instituto de Virología de la Universidad Nacional de Córdoba, cree que es difícil hacer predicciones sobre la evolución de la pandemia, sin embargo, piensa que ya es tiempo de convivir con el virus.

“La relación virus-humano se va a ir estabilizando como pasó con el virus de la gripe española hace un siglo. Provocó muchas muertes, pero después de dos o tres años comenzó a convertirse en un virus estacional”, compara.

“Pero mientras sean solo casos leves y las tasas de enfermedad grave y fallecimientos sean bajas, podremos empezar a tratarla como una enfermedad respiratoria más” Viviana Ré

Ré asegura que el coronavirus seguirá circulando por mucho tiempo con algunos brotes temporarios.

Ernesto Resnik, inmunólogo argentino que trabaja en EE.UU., cree que con la inmunidad ya lograda, por las vacunas y el contagio de gran parte de la población, es posible convivir con el virus ya que es “entre diez y cien veces más seguro que antes de las vacunas”.

“Necesariamente Argentina tendría que ver un alivio grande detrás de esta ola. Lo único que lo podría cambiar es una nueva variante que completamente le escape a las vacunas” Resnik.

El fin de los testeos masivos

Ambos expertos imaginan una convivencia como la que ahora tenemos con la gripe. “Hoy una persona con síntomas debería quedarse en casa para recuperarse y, en caso de sentir algún tipo de dificultad respiratoria, concurrir rápidamente al médico. Lo que normalmente hacíamos cuando teníamos una gripe”, explica Ré.

Y agrega: “No testeábamos a todas las personas con síntomas ni a todos sus contactos por las dudas estuvieran infectados. Resulta inviable seguir testeando igual que ahora”.

La viróloga cree que hay que monitorear el Covid-19 como otra enfermedad respiratoria: centrarse en los casos clínicos, con médicos centinelas en centros de salud primarios y hospitales que diagnostican por síndrome clínico, haciendo PCR a pacientes hospitalizados y con un monitoreo genómico para vigilar aparición de nuevas mutaciones.

“A esto se le puede sumar la estrategia de Córdoba para el seguimiento de coronavirus en las aguas residuales, que sirve como termómetro de circulación viral y sus variantes”.

Para Resnik, “convivir con el virus” también será algo parecido a lo que ocurre con la gripe. “Veremos casos pero no generalizados. Habrá gente con síntomas persistentes y esos terminarán en el médico y testeados, el resto no”, imagina.

El experto cree que quizás se impongan los autotest rápidos. “Eso sería un avance con respecto a lo que hacemos con la gripe”, asegura.

El barbijo 

Otro elemento que irrumpió en la pandemia es el barbijo. En Córdoba es obligatorio su uso incluso en la vía pública, aunque no es una conducta que se controle y sancione.

“No estoy de acuerdo con tirar los barbijos ya. Todavía hay que garantizar que no nos contagiemos todos juntos para no resentir el sistema de salud”Resnik.

Ré agrega: “Puntualizaría el uso de barbijo en aquellas personas que requieren cuidados estrictos o poseen factores de riesgo para enfermedad grave, aunque todas las personas son libres de usarlo”.

Invierno en Córdoba

“Tenemos que pensar que el invierno sea normal: que no haya restricciones de circulación y que no haya ningún tipo de aforos”, esa es la meta que tiene el Gobierno de Córdoba.

La condición para que esto ocurra es que no se sature el sistema de salud y por eso es clave en febrero y marzo completar la vacunación de quienes no se han vacunado. Primero, los adultos jóvenes de 18 a 39 años (hay 289 mil personas sin ninguna dosis o con el esquema incompleto); y luego las niñas y niños de 3 a 11 años (apenas el 50 por ciento tiene dos aplicaciones).

Las campañas de febrero y marzo serían las últimas en vacunatorios masivos. En 2022, se espera poder descentralizar los testeos y la vacunación, y recuperar el funcionamiento normal del sistema hospitalario para atender a toda la demanda de patologías postergadas y a las enfermedades respiratorias del invierno, con o sin Covid-19.

La esperanza es que pasemos de pandemia a endemia, cuando el virus circula constantemente pero con una incidencia baja. El ejemplo es la gripe, aunque no deja de ser una patología seria que provoca cientos de fallecidos todos los años. En sus estadísticas, el Ministerio de Salud de la Nación agrupa a las muertes por neumonía e influenza. Son alrededor de 32 mil por año.

Rodrigo Quiroga, experto en Bioinformática del Conicet Córdoba que sigue de cerca la evolución de la pandemia, advierte que hay que definir bien qué es convivir con el virus.

“Si lo ‘normal’ va a hacer lo que vimos en Reino Unido pre Ómicron con 150 fallecidos diarios por Covid-19, me parece que a pesar de la vacunación seguimos frente a un problema de salud pública significativo y que hay que atender”, ejemplifica.

Para Quiroga, todavía se puede hacer mucho para limitar la circulación viral, pero no se está haciendo. Cree que no hay que abandonar los barbijos y que no se está trabajando en mejorar la ventilación de los ambientes.

“No estamos planificando cómo enfrentar posibles escenarios futuros. Una nueva ola nos va a volver a encontrar improvisando medidas de emergencia” Rodrigo Quiroga

Otras variantes

Humberto Debat, virólogo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) e integrante del consorcio Pais que monitorea las variantes en Argentina, asegura que no hay que relajarse tras Ómicron.

Cree que esta variante no debería generar una nueva ola en el corto plazo. “Ómicron genera una alta carga de anticuerpos neutralizantes contra Ómicron. Los convalecientes de esta variante deberían contar con una importante protección frente a ella. No creo que tengamos un próximo brote por Ómicron en meses”, explica.

Futuras variantes del coronavirus

Rodrigo Quiroga, experto en Bioinformática de Conicet Córdoba: “Claramente no estamos en la misma pandemia de 2020, pero no sabemos que pueden implicar futuras variantes ni tampoco tenemos las vacunas adecuadas para considerar que la pandemia se terminó”.

Debat cree que a futuro puede surgir una variante que corte totalmente con la protección que dan las vacunas frente a cuadros grave, severos y muerte.

“Ómicron pegó cerca. Esto eventualmente va a suceder por una cuestión evolutiva. En ese momento se espera tener vacunas actualizadas. Pero hay mucha incertidumbre, porque Ómicron no deriva de Delta”, explica.

Y agrega que la actual variante estuvo oculta un año y de golpe apareció como “un monstruo”. Eso puede volver a suceder porque en gran parte del mundo la vigilancia genómica es muy baja. No sabemos qué virus y versiones están surgiendo. La próxima variante no necesariamente tendrá el chasis de Ómicron. Puede ser algo muy distinto”

Para Debat hay que hacer lo opuesto de convivir con el virus: hay que ir a buscarlo para que no nos vuelva a sorprender.