La aerolínea low cost abrió un programa de desvinculaciones para reducir costos en medio de una crisis operativa sin precedentes. Tiene 16 aviones en tierra y las sanciones de los organismos federales no llegan.

Flybondi profundizó su crisis al lanzar un programa de retiros voluntarios para su personal permanente, en medio de una situación operativa que la empresa describe como una «reconfiguración» pero que en la práctica se traduce en hasta 50 vuelos cancelados por día y miles de pasajeros afectados.
Según trascendidos en la prensa especializada, la compañía habría ofrecido dos tramos de retiro. El primero comprendería el pago indemnizatorio correspondiente, medio salario adicional, extensión de la cobertura médica por seis meses y cuatro pasajes sin cargo. El segundo incluiría cobertura médica más corta, 25% del salario y dos pasajes sin cargo.
La crisis tiene su origen en una flota diezmada: Flybondi llegó a tener 16 aviones en tierra entre propios y alquilados por problemas mecánicos y de contratos, dejando descubiertas decenas de programaciones diarias. Para atravesar la temporada alta recurrió a contratos de wet lease, con el alquiler de aviones y tripulaciones extranjeras priorizando rutas internacionales bajo amenaza de perder frecuencias. Sin embargo, ese paliativo solo cubrió una pequeña porción de las operaciones programadas.
A pesar de la gravedad de la situación, la ANAC y el Ministerio de Transporte no han aplicado sanciones federales que afecten las licencias de la empresa, que continúa vendiendo pasajes. Las sanciones que sí llegaron fueron provinciales, como en el caso de Neuquén, e internacionales.



