El informe de Fundar basado en datos de la SRT revela que el 4,8% de los empleadores formales dejó de operar. La cantidad neta de empresas no crece desde 2012 y la caída se acelera bajo la gestión libertaria.

Mientras el Gobierno de Javier Milei sostiene que la actividad privada se está «normalizando», los datos oficiales cuentan otra historia. Según cifras de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo relevadas por el centro de estudios Fundar, desde la llegada de Milei al poder cerraron 24.437 empresas, equivalente al 4,8% del total de empleadores formales del país.
El dato es especialmente significativo porque representa el retroceso más pronunciado en los primeros 27 meses de una gestión presidencial en las últimas décadas. El informe también advierte que el problema no es nuevo: la cantidad neta de empresas no crece en Argentina desde 2012 y mantiene una tendencia descendente desde 2018, con apenas un breve rebote entre 2021 y comienzos de 2024.
La administración libertaria defiende su programa argumentando que la depuración del sector formal convive con mejoras en otros indicadores, como el empleo informal y el trabajo independiente. Sin embargo, el cierre de casi 24.500 empresas en poco más de dos años plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del tejido productivo formal argentino a mediano plazo.



