El Gobierno nacional endureció las condiciones para acceder a los subsidios de luz y gas. Ingresos, patrimonio y geolocalización, los nuevos filtros del ajuste.

El Gobierno nacional avanzó con una nueva vuelta de tuerca en la política de subsidios energéticos. A través de una disposición oficial, fijó criterios más estrictos para acceder a la asistencia en electricidad, gas por redes y garrafas, en el marco del nuevo régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF).
El esquema establece que solo podrán acceder los hogares con ingresos iguales o inferiores a tres Canastas Básicas Totales y que estén inscriptos en el Registro de Subsidios Energéticos Focalizados (ReSEF). Además, se incorporan controles patrimoniales más severos mediante cruces de datos con bases tributarias y sistemas de georreferenciación.
Quedan excluidos, entre otros, los hogares con autos de menos de tres años, tres o más propiedades, embarcaciones, aeronaves o activos societarios, aun cuando los ingresos declarados estén dentro de los límites establecidos.
La medida se inscribe en la política de ajuste impulsada por el presidente Javier Milei, que apunta a reducir el gasto estatal y trasladar el costo de los servicios a los usuarios. En la práctica, el nuevo esquema deja a miles de familias al borde de perder un apoyo clave en un contexto de tarifas en alza y salarios que no logran recomponerse.
Organizaciones sociales y especialistas advierten que el endurecimiento de los requisitos puede profundizar la exclusión y dejar sin cobertura a sectores que, sin ser considerados “pobres” por los indicadores oficiales, no tienen capacidad real de pago.



