La histórica cooperativa láctea presentó el pedido ante la Justicia de Rafaela en el marco del concurso preventivo que atraviesa desde febrero de 2025. Fundada en 1938, fue durante décadas la principal empresa del sector en Argentina.

La cooperativa láctea SanCor solicitó su propia quiebra ante el Juzgado de Primera Instancia de Rafaela, a cargo del juez Marcelo Germán Gelcich, en el marco del concurso preventivo que atraviesa desde febrero de 2025. La deuda total estimada asciende a 120 millones de dólares, con un pasivo compuesto por unos 90 millones de dólares y más de 40.000 millones de pesos, y a eso se suman ocho meses de salarios impagos a sus trabajadores.
Entre los principales acreedores figuran organismos estatales como la Agencia de Recaudación y Control Aduanero y fondos financieros internacionales. La deuda postconcursal asciende a 6.349 millones de pesos, con un incremento mensual del pasivo cercano a los 3.000 millones. La decisión se tomó tras analizar 1.519 pedidos de verificación de créditos sobre un total de 2.702 acreedores.
Desde el gremio Atilra calificaron el pedido de quiebra como «un gesto irrelevante que pone fin a una tozuda postura que negaba la realidad» y afirmaron que la empresa se sostuvo «con el patrimonio de los trabajadores». Al mismo tiempo, plantearon que la quiebra no implica necesariamente un cierre definitivo, sino el inicio de una nueva etapa en la que la marca podría continuar bajo otra estructura.
Fundada en 1938, SanCor fue durante décadas una de las principales empresas del sector lácteo argentino: en 1994 procesaba 4,6 millones de litros diarios. Su caída fue progresiva: en 2022 había descendido al puesto 12 del ranking sectorial. Entre los factores de su crisis se destacan los conflictos sindicales de 2023 y 2024, y el impago de Venezuela en el marco de acuerdos comerciales firmados desde 2006, que dejó una deuda de alrededor de 18 millones de dólares con escasas probabilidades de recuperación.



