Los bombardeos israelíes sobre Beirut frenaron las negociaciones entre Washington y Teherán. Irán suspendió el intercambio de textos a través de los mediadores y amenaza con cerrar completamente el estrecho de Ormuz. El petróleo y los fertilizantes mundiales, en riesgo.

Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán para poner fin al conflicto en Medio Oriente atraviesan su peor momento desde que comenzaron. Irán suspendió el diálogo y el intercambio de textos a través de los mediadores, luego de que Israel intensificara sus bombardeos contra el sur de Beirut y violara en reiteradas oportunidades el alto el fuego vigente desde abril. La agencia oficial iraní Tasnim atribuyó la suspensión a los «crímenes» israelíes en Líbano.
El propio Trump reconoció estar molesto con Netanyahu. En declaraciones al New York Post, el presidente estadounidense admitió haberle dicho al primer ministro israelí: «Bibi, tenemos que parar esto. Estás loco.» Pese a ello, Trump afirmó después haber conseguido que Netanyahu aceptara no enviar tropas a Beirut y que Hezbollah acordara cesar los combates, versiones que la realidad del terreno no terminó de confirmar.
El escenario tiene consecuencias económicas globales de enorme gravedad. El estrecho de Ormuz sigue prácticamente paralizado, con solo un número limitado de buques logrando cruzar. Medios cercanos al régimen iraní advirtieron que Teherán evalúa cerrarlo completamente y avanzar también sobre el paso de Bab al-Mandeb. Esa escalada implicaría una nueva suba del petróleo, el corte de combustibles para autos y aviones en gran parte del mundo, un alza fatal del gas para la industria europea y, lo más preocupante a mediano plazo, un encarecimiento de la urea, principal componente de los fertilizantes: el 44% de la producción mundial proviene de esta región, lo que podría derivar en hambrunas en cuatro o cinco meses en poblaciones de África.
Las demandas iraníes incluyen el fin de las sanciones, la devolución de activos confiscados, el reconocimiento de su derecho sobre el tráfico en Ormuz, el fin de los ataques israelíes y el retiro de Israel del sur del Líbano. Sin ese último punto, advierten los analistas, cualquier acuerdo será frágil.



