Washington rechazó el ingreso de dirigentes y personal técnico iraní, lo que obligó al seleccionado a mudar su preparación de Tucson a Tijuana. El debut es el 15 de junio ante Bélgica en Los Ángeles.

Una nueva controversia política sacude la previa del Mundial 2026. Irán acusó a Estados Unidos de aplicar un «trato discriminatorio» tras rechazar el ingreso de parte de la comitiva que acompañará al seleccionado durante el torneo. Como consecuencia, la selección trasladó su centro de operaciones de Tucson a Tijuana, ciudad mexicana ubicada cerca de la frontera con Estados Unidos.
El embajador estadounidense en Turquía, Tom Barrack, comunicó que se otorgaron permisos a los futbolistas y al personal de apoyo necesario. Sin embargo, desde la representación diplomática iraní cuestionaron esa versión en X: «¿Por qué no dicen que se denegaron los visados a una gran parte del personal directivo y ejecutivo, a los asesores técnicos y a otras personas que forman parte integral de cualquier selección nacional de fútbol?» La sede diplomática iraní sostuvo que el «trato discriminatorio» alcanzó «su nivel más alto». Entre los afectados estaría el presidente de la federación local, Mehdi Taj, y según medios iraníes, 15 integrantes del área administrativa y dirigencial no recibieron autorización para viajar.
La situación se enmarca en el contexto de fuerte tensión bélica entre Irán, Estados Unidos e Israel que sacude Medio Oriente. Pese al conflicto diplomático, el plantel partió el sábado desde Antalya, Turquía, con escala en España, para arribar a México el domingo. El cronograma del grupo prevé el debut el 15 de junio frente a Bélgica en Los Ángeles, una segunda presentación el 21 en esa misma ciudad y el cierre el 26 de junio ante Egipto en Seattle.



