La planta nuclear ucraniana perdió el suministro eléctrico externo en medio del conflicto bélico, generando preocupación internacional por la seguridad nuclear.

La central nuclear de Chernóbil quedó sin suministro eléctrico externo tras nuevos ataques en el marco del conflicto entre Rusia y Ucrania. La situación encendió las alarmas del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), que sigue de cerca el impacto sobre la seguridad de los residuos radiactivos.
Según informó el director del organismo, Rafael Grossi, varias subestaciones clave resultaron dañadas por la actividad militar, afectando el control y la protección del lugar donde ocurrió el peor accidente nuclear de la historia, en 1986.

Aunque las autoridades aseguraron que los niveles de radiación se mantienen dentro de los parámetros normales, el riesgo persiste. Un nuevo ataque directo o cercano podría comprometer la estructura de confinamiento y generar consecuencias graves.
El episodio vuelve a exponer el peligro de la militarización de infraestructuras sensibles y las consecuencias globales de un conflicto que, lejos de limitarse a un territorio, pone en jaque la seguridad ambiental y humana a escala internacional.



