Una investigación del CONICET y universidades nacionales determinó que el sector sostiene al 37% de la población provincial. Especialistas advierten que el desafío sigue siendo acercar las políticas públicas a quienes producen desde los territorios.

La economía popular se consolidó como uno de los principales motores de subsistencia y generación de ingresos en Córdoba. Así lo confirma un reciente estudio realizado por el CONICET junto a las universidades nacionales de Córdoba y Río Cuarto, que concluyó que una de cada cuatro personas económicamente activas de la provincia trabaja en este sector.
La investigación, coordinada por las especialistas Julieta Quirós y Karina Tomatis, también reveló que los hogares vinculados a la economía popular sostienen al 37% de la población cordobesa, un dato que refleja la magnitud de una actividad muchas veces invisibilizada.
Detrás de las estadísticas aparecen miles de trabajadores que desarrollan tareas productivas desde sus hogares, cooperativas, asociaciones civiles o pequeños emprendimientos.
Trabajo intenso y altos niveles de vulnerabilidad
El informe señala que el 60% de quienes integran la economía popular combina más de una actividad para generar ingresos. Además, el 73% se encuentra sobreocupado, con jornadas laborales que superan ampliamente la carga horaria considerada estándar.
Pese a ello, más de la mitad de los trabajadores del sector vive por debajo de la línea de pobreza.
Los investigadores sostienen que esta situación no responde a una falta de esfuerzo o compromiso, sino a las dificultades estructurales para acceder a financiamiento, herramientas de comercialización, capacitación y formalización.
El rol clave de las organizaciones comunitarias
El estudio también destaca la importancia de las organizaciones territoriales, cooperativas, clubes, mutuales y asociaciones vecinales como actores fundamentales para acompañar el desarrollo de los emprendimientos.
Estas instituciones suelen ser las que conocen de manera directa las necesidades de cada unidad productiva y funcionan como puente entre los trabajadores y las políticas públicas disponibles.
Otro aspecto destacado es el protagonismo de las mujeres dentro de la economía popular, ya que gran parte de los procesos organizativos y comunitarios son impulsados por liderazgos femeninos que sostienen redes de trabajo y contención en distintos barrios de la provincia.
Las políticas públicas y el desafío pendiente
Durante los últimos años, Córdoba avanzó en distintas herramientas de apoyo al sector, entre ellas la creación del Ministerio de Cooperativas y Mutuales, programas de financiamiento, capacitaciones y líneas de crédito específicas para emprendimientos.
Sin embargo, el relevamiento muestra que apenas el 17,6% de los trabajadores de la economía popular mantiene algún vínculo efectivo con estas políticas.
Según los especialistas, el principal problema no radica en la falta de programas, sino en las dificultades para acceder a ellos debido a trámites complejos, barreras digitales y falta de acompañamiento técnico.
Acercar las herramientas al territorio
Desde distintos espacios vinculados al desarrollo comunitario sostienen que el desafío actual pasa por fortalecer el trabajo territorial y construir redes que permitan conectar a emprendedores, cooperativas y organizaciones con los recursos existentes.
La propuesta apunta a consolidar unidades productivas territoriales que faciliten la formalización, el acceso al financiamiento y la comercialización de bienes y servicios.
Para los autores del informe, el potencial de crecimiento ya existe. El reto consiste en acercar las herramientas necesarias para que miles de trabajadores puedan desarrollar plenamente su actividad y mejorar sus condiciones de vida.



